ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Carlos De Andrés
El circo está en marcha de nuevo. Ya han corrido en Australia y en unos días arranca la temporada europea. Ya tengo ganas. Porque me gusta ver carreras y porque espero que de nuevo volvamos a hablar de victorias, de escapadas, de escaladas y también, porque no, de caídas. Cuando empieza la temporada se olvida la anterior y esos largos inviernos que en los últimos años en el ciclismo empiezan a ser algo depresivos, rodeados de informes negativos y futuros cuestionados. El inicio de algo siempre es un acto de esperanza y en el mundo del deporte un año olímpico aún más.
Siempre he tenido la sensación de que en el ciclismo en ruta los Juegos Olímpicos no jugaban un papel muy importante en la planificación de nadie. Una carrera de un día con pocos corredores por equipo puede ser una lotería. Pero desde hace meses me está sorprendiendo las ganas que parecen tener ciclistas españoles tan fuertes como Valverde, Freire, Samuel Sánchez o incluso Contador.
Antes ser campeón olímpico en ciclismo era algo casi anecdótico. ¿Cuantos os acordáis de que Pascal Richard lo fue? No hay ningún maillot ni distintivo que recuerde que lo eres. Pero este año parece diferente. No sé si será por el buen recuerdo que dejó el título de Bettini o por lo exótico del escenario, pero parece que estos Juegos son diferentes, incluso más importantes, con mayor motivación por parte de los corredores. Es verdad que se anuncia un circuito duro y mucho calor, pero me sigue pareciendo un apuesta demasiado arriesgada para algunos ciclistas a los que su planificación habitual les funciona de maravilla.
Aunque ésta es una revista de ruta, a los que nos gusta el ciclismo nos tira también el ciclocross, la pista, el mountain bike e incluso el BMX. Todo son ruedas, habilidad y fuerza. Y salvo, el ciclocross, todo son especialidades olímpicas, curiosa incorporación la del BMX que me llame, no sea que me vaya a tocar comentarlo. Para los pistards y los bikers los juegos siempre han sido muy importantes. Es el momento de mayor exposición pública para especialidades que andan escasas de gloria mediática. Deportistas como Llaneras o Hermida son una garantía casi absoluta de éxito olímpico. Deportistas que ganan Copas del Mundo o Mundiales, que exigen tanto o más que unos Juegos, pero que sólo entonces llegan al gran público. Para Llaneras será además el final de una carrera deportiva llena de éxitos y algunos sinsabores. Si hay un deportista alegre ese es Hermida, alegría además contagiosa. Esperemos que esa alegría le ayude a superar a un Julien Absalon que ya no domina la especialidad como años atrás. Que lo disfruten. Lo que no dejaría de ser curioso es que el ciclismo llegara a ser la delegación con mayor número de medallas en Pekín. Opciones tienen.
Para dejar un comentario regístrate o accede si ya eres usuario.
Publicaciones online de MC Ediciones, S.A.MC Ediciones
© 2008 MC Ediciones, S.A. | Powered by Newcomlab