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BELLEZA Y DUREZA

BELLEZA Y DUREZA

Ciclismo en Ruta nº 039

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El pasado sábado 26 de mayo se celebró en Ronda las IX edición de la Marcha Cicloturista Serranía de Ronda. Este año la organización ha corrido de la mano de La Sufrida C.D. Con un recorrido innovador por algunos de los parajes más espectaculares de la serranía se dieron cita los 354 participantes, 156 inscritos para la modalidad corta (170km.) y 198 (115 km.) para la modalidad larga.

La salida y meta de la prueba estuvo situada en la Plaza Ruedo Alameda, junto a la Muralla Almocabar, si bien el km. 0 de la prueba se encontraba en la Alameda del Tajo, junto a la Real Maestranza de Caballería de Ronda. Desde la salida hasta el enclave de Montecorto la marcha fue neutralizada para a partir de aquí sálvese quien pueda…. Un recorrido precioso, pero a su vez durísimo con puertos de todas las características. A lo largo del recorrido se establecieron distintos puntos de avituallamiento y diferentes controles donde poder sellar el “pasaporte” a modo de Camino de Santiago, en este caso también peregrinaje pero de forma agonística a través de estos enclaves.
La mañana amaneció muy fresquita para estas alturas de la temporada. En la zona de salida junto a la estatua de uno de los mayores toreros de la historia como fue Antonio Ordóñez el termómetro registraba 8 grados. El sol a lo lejos, calentaba más bien poco, pero sus incipientes rayos luminosos no presagiaban el final tan terrible que nos acompañaría al final de la prueba.
Tras situarse en la línea de salida los participantes de la prueba larga, se dio inicio esta dura jornada deportiva en torno a las 9 de la mañana. Poco después, también tomaron la salida los participantes de la prueba corta. Una breve travesía urbana por la monumental ciudad de Ronda, también llamada la “Ciudad Soñada”, dejó a más de uno de los participantes boquiabiertos ante su riqueza y belleza arquitectónica. Un paseo por las estrechas y empedradas calles del casco antiguo nos harán recordar épocas pasadas. El paso junto a las Murallas Árabes, la Iglesia del Espíritu Santo, el Alminar de San Sebastián o sobre el famoso “Puente Nuevo”, más conocido como “Tajo de Ronda”, fueron el preámbulo turístico de la salida real de la prueba en la Alameda del Tajo junto a la famosa Plaza de Toros.
Tras esta espectacular travesía urbana, los participantes dejaron Ronda tomando dirección Sevilla por la A-376. Un tramo en bajada situaron a los participantes en el valle junto al río Guadalcobacín para iniciar la primera cota de la jornada, El Puerto de Montejaque (702 m.). El pelotón, aún transitando de forma neutralizada, subió en compacto grupo camino de Montecorto, donde se dio “la salida” de la prueba bajo la modalidad de “ciclo ruta”, o sea, marcha de velocidad libre, pero con el tráfico abierto.

LA DUREZA SE HACE PATENTE
Una corta subida sirvió para estirar el grupo de participantes y situarlos a la cola del Embalse de Zahara bajo las impresionantes moles de la Sierra Gaditana. El paso junto al pantano desató a la naturaleza comenzando a lloviznar de forma intermitente. Tras ir bordeando este embalse durante unos kilómetros, el grueso del grupo se dispuso a afrontar unos de los grandes retos de la jornada: El Puerto de las Palomas (1.184 m., de 13,19 km. al 6,14% de media y rampas de hasta el 20%). El novedoso paso por las calles de Zahara de la Sierra, donde su Torre del Homenaje se levanta imponente sobre un farallón rocoso, supuso una trampa para los participantes al deberse afrontar un duro tramo al 20% por zonas de pavés que nos hizo recordar la gran clásica belga del Tour de Flandes y sus famosos muros adoquinados. La lluvia caída convirtió este paso en un verdadero desafío para los participantes y en un espectáculo de lujo a los vecinos del pueblo, que en tropel se acercaron a ver el paso de los esforzados ciclistas.
Después de esta incursión urbana la prueba continuó camino del Puerto de las Palomas, una verdadera obra de ingeniería mandada construir bajo la dictadura de Miguel Primo de Rivera, y que, sin lugar a dudas, constituye una de las subidas más bonitas y espectaculares del panorama nacional. La carretera jalonada de malecones blancos se retuerce a duras penas y se cuelga literalmente del anfiteatro natural de la montaña. Aquí los pinsapos, árbol emblemático del Parque Natural de la Sierra de Grazalema, campan a sus anchas y perviven como fósil viviente de las últimas glaciaciones. Arriba, en el cielo, una colonia de buitres leonados fue testigo del lento discurrir de los participantes.Ni que decir tiene que el paso por Zahara y su continuación por el Puerto de las Palomas motivó la gran criba de la jornada. A partir de aquí un gran rosario de cicloturistas se esparcieron por el impresionante recorrido que se les avecinaba. En la cima del puerto estaba preparado un punto de avituallamiento. La panorámica que se divisaba desde la cima era, sencillamente, espectacular. Pero la ruta continuó y después de una escalada llega el descenso, en este caso y después de la lluvia caída, la bajada hacia Grazalema fue fría y peligrosa. La temperatura rondaba los 10º y el asfalto mojado no permitía descuidos ni florituras.
En breve los participantes llegaron a este bello enclave recostado al pie de las sierras del Pinar y del Endrinal, bajo cuyas moles calcáreas (Pico del Reloj o Pico de San Cristóbal) se divisa uno de los más bellos ejemplos de los pueblos blancos de la serranía gaditana. El rosario de corredores a estas alturas de la prueba era evidente. Después de atravesar este bello enclave y subir la tachuela del Puerto de los Alamillos, dejamos la provincia de Cádiz para retornar a la de Málaga. El paso por la MA-8043 fue indescriptible a través de un bosque donde encinas, quejigos y alcornoques tomaban el testigo del abies pinsapo. De vuelta a la A-376, la ruta giró en este caso a la derecha para introducirse a través del corto pero empinado Puerto del Cubil o Calerilla, en los dominios del río Guadiaro y su magnífico valle. Los pasos por Montejaque y Benaoján sirvieron para admirar la espectacularidad de la Sierra.

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