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Copa del Mundo y Copa de España, dos buenas citas para disfrutar del ciclocross, aunque sea a dos velocidades distintas. En la primera manda el belga Sven Nys y en la segunda el gallego Óscar Vázquez, a quien persigue de cerca Unai Yus.

En plena vorágine de la temporada, hay varios nombres que brillan con fulgor en el campo amateur. Uno de ellos es el de David Vitoria, un joven hispano suizo de 23 abriles (15-10-1984) nacido en Locarno y residente en Ossa de Montiel que defiende la túnica áurea del Universidad Politécnica de Valencia Bancaja. Este joven ciclista ya debutó como profesional en Phonak en 2006 y militó el año pasado en el BMC californiano para volver en 2008 a amateurs. ¿Se detendrá algún día la maquinaria triunfal de este reloj helvético del asfalto?
Tiene 27 años y un físico prodigioso que combina sus 186 centímetros de estatura con 80 kilos que pesa cuando está en forma. Hablamos de Fabian Cancellara, un devoto confeso de Miguel Indurain, la cocina italiana, el mountain bike y el snowboard, al que su reciente victoria en la Milán-San Remo acaba de darle una nueva dimensión en el universo ciclista.
Ha ayudado a ganar la Vuelta a Tony Rominger y el Tour a Lance Armstrong. Ha tirado de Abraham Olano en las cuestas y ha compartido habitación -cada uno en su cama, claro está- con Zülle, Escartín, Freire y Heras. Hablamos de Triki Beltrán, un ciclista con mucha “vida” a sus espaldas. Tanta como esos quince años que lleva dando pedales por las carreteras de medio mundo.
Tradicionalmente, las grandes vueltas por etapas han sido el terreno en el que los ciclistas españoles han dado lo mejor de sí y han conseguido sus éxitos más destacados. Las cosas han cambiado y Giro, Tour y Vuelta ya no acaparan las únicas victorias de renombre de los nuestros, que tienen en las clásicas y otras carreras de menor duración un nuevo objetivo a su alcance.
Tres años después del inicio del ProTour, la Vuelta a España y el Giro de Italia se buscan la vida ajenas al circuito que presume de caché. Son las otras dos grandes, el eslabón más frágil del conflicto que los grandes organizadores mantienen con la federación internacional.