Volver

Portada » Cicloturismo » Altimetrías » EL MIRADOR DE BIZKAIA

  • El dolmen del Oiz: fiel testigo de una historia...

Galería de fotos:
EL MIRADOR DE BIZKAIA

Etiquetas

Bizkaia   Iturzuri   Mirador   Monte Oiz   

.

EL MIRADOR DE BIZKAIA

Ciclismo en Ruta nº 045

ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos  Ander Guaza,  Juanto Uribarri  Fotos  Ander Guaza,  Juanto Uribarri 

1. Introducción2. Monte Oiz3. Iturzuri

cerrarEnviar este artículo a un amigo:

Datos de tu amigo:

Tus datos (para poder indicar quién se lo manda):

Si hay una cumbre mítica entre las montañas vizcaínas es la del Monte Oiz, un magnífico mirador de las tierras más norteñas del País Vasco. Se pueden contar por miles los montañeros que ascienden todos los fines de semana hasta sus 1.026 m. de altitud. También nosotros podemos dejar depositado nuestro recuerdo en el hacha y tronco metálicos donde se ubica el buzón de la cima. Para conseguirlo, deberemos superar una escalada de 900 m. de desnivel y con rampas de quitar el hipo. Aunque otros prefiramos optar por llegarnos hasta los aledaños del refugio de Iturzuri, en la ladera sur del mítico monte bocinero.

DE MOLINOS, BOCINAS Y DAMAS
El monte Oiz posee una silueta fácilmente identificable incluso desde la lejanía, silueta que se ve acentuada por las antenas que se alzan sobre su cumbre y por la espectacular hilera de molinos eólicos que recorre su alargada crestería: tal parece como si con sus aspas quisieran acariciar las barbas nubosas del, a menudo encapotado, cielo vizcaíno. Si tenemos el privilegio de alcanzar su cumbre en día despejado -algo no muy frecuente-, su ubicación y su altitud hacen posible que pueda abarcarse visualmente desde la cima un panorama que bien puede ser calificado de “infinito”.
De sus laderas parten las cantarinas aguas que van a parar a diversas cuencas fluviales, todas ellas de la vertiente cantábrica: Ibaizabal, Oka, Artibai, Lea y Deba. Todavía conserva el Oiz en esas laderas manchas de frondosas y bosque mixto, aunque cada vez más los pinares de reforestación se van adueñando del entorno, a la par que las zonas altas, totalmente deforestadas, son verdaderos pastizales donde vemos pastar a sus anchas rebaños de ovejas, caballos y vacas. Tampoco es raro encontrar al alba y al ocaso algún que otro jabalí o incluso corzos, vigilados desde lo alto por curiosos ejemplares de mirlo acuático que nos hablan de la buena conservación de la naturaleza circundante. Pequeños acebos aislados y arbustos como argomas y brezos jalonan el camino que, a veces descarnado, muestra las entrañas de un subsuelo de piedra arenisca, en claro contraste con las moles calcáreas de los montes del Duranguesado, presididos por la mole legendaria del Anboto.

Pero el Oiz es a su vez mito y leyenda, porque Mari, “la Dama de Anboto”, tiene también aquí su morada. Cuenta la tradición que cada siete años, Mari se traslada envuelta en un haz de luz del Anboto al Oiz, y que el tiempo, bueno o malo, y las cosechas, abundantes o escasas, dependerán del lugar donde se halle. A veces representada como una elegante dama y otras con distintas formas animales, es la señora de las profundidades, las cuevas y los meteoros. Mari condena el robo y la mentira y se decía que abastecía sus arcas a cuenta de aquellos que niegan lo que es y afirman lo que no es: lo dado a la negación, la negación lo lleva. Y los castiga enviando inquietudes y quitando cosas, siendo el más ruidoso de todos sus castigos el pedrisco.
Aunque no fue el pedrisco sino la cerrada niebla, que habitualmente esconde la alargada silueta de la montaña, la culpable del trágico accidente que popularizó por desgracia el nombre del Oiz. Es como si la maldición de Mari hubiera caído sobre aquel Boeing que en febrero de 1985 chocó con la antena de la cumbre, pereciendo todos los que iban a bordo -148 personas entre tripulación y pasajeros-, asistiéndose en los días siguientes a dantescas escenas en la ladera norte de la montaña. Por otro lado, la crestería del Oiz constituye uno de los lugares más emblemáticos de la historia de Bizkaia y de Euskal Herria. Durante parte de la Prehistoria, estos parajes fueron habitados por gentes dedicadas al pastoreo, que han dejado su huella en los monumentos megalíticos existentes, entre los que destacaremos aquí el dolmen del Paso de Arreseburu, que comparte emplazamiento e interés arqueológico con la cercana Ermita de San Cristóbal. De una época posterior, pero aún prehistórica, es el Castro de Tromoitio, resto de un recinto fortificado fechado en la segunda mitad del primer milenio a.C. del que todavía se puede apreciar parte de los muros defensivos, en la ladera sur del monte Oiz. La necrópolis de San Juan de Momoitio, junto a la ermita del siglo XII, rodeada de robles, constituye uno de los primeros testimonios de la llegada del cristianismo a la comarca.
Y no podemos dejar de reseñar, en este breve apunte cultural, que el Oiz es uno de los cinco montes bocineros de Bizkaia desde los que, en tiempos lejanos, se realizaban las convocatorias a las “Batzarrak” o Juntas de Guernica, prendiendo grandes fogatas en las cumbres del Gorbea, del Sollube, del Ganekogorta, del Kolitza y del propio Oiz, mientras se oía el sonido hueco de la txalaparta o de los cuernos de toro.

DOS OPCIONES BIEN DIFERENTES
Pueden ser muchas las razones que nos lleven a afrontar una de las subidas más exigentes de la geografía vizcaína: es cierto. Pero si lo que nos atrae es la posibilidad de adentrarnos en un mundo de sosiego y paz, a la par que nos dejamos emocionar por unas grandiosas vistas panorámicas, dejadnos que os ofrezcamos una doble opción… para todos los gustos. ¡Hombre! Convengamos en que la más atractiva para vender a los amigos y rivales de la cuadrilla cicloturista es, sin duda, la que llega hasta el mismo buzón de la cima del Monte Oiz. Para ello, os proponemos hacerlo por la vertiente norte, partiendo de la comarca de Markina y recorriendo en parte las sendas medievales del Camino de Santiago. Dos joyas históricas proporcionan el mejor marco para el inicio de nuestra escalada: la localidad donde el “libertador de América”, Simón Bolívar, tiene sus raíces y, anclada en el pasado jacobeo, la sin par Colegiata de Cenarruza (Ziortza en euskera), única en Bizkaia y declarada hoy Monumento Nacional. No estaría de más que reflexionemos un instante, por lo menos, en la predicción macabra que se nos brinda en el escudo del recinto sagrado: un águila con una calavera entre las garras. ¿Será la leyenda de su origen una premonición de lo que nos aguarda en las escalofriantes rampas de la durísima ascensión a la que nos enfrentamos?

En el alto de Gontzegarai tomaremos a mano izquierda la pista hormigonada que nos conduce al caserío y paraje de Kortaguren, en las mismas faldas del monte bocinero. Después, en Maskakorta, enlazaremos con la ruta que viene de Munitibar para dar cuenta, si podemos, de esos cuatro terroríficos kilómetros que nos llevan hasta las mismas antenas del Oiz. Es un auténtico reto para valientes: ¿te atreves? Si no te encuentras entre ellos o no llevas la preparación adecuada para semejante empresa, te ofrecemos la oportunidad de encaramarte hasta las alturas y gozar de una espléndida perspectiva sobre el Duranguesado, primero, y prácticamente hasta el Pirineo después. Nos referimos a la pista que asciende hasta la misma cumbre del Oiz por su ladera sur. A mitad de trayecto deberás elegir: si quieres llegar a la cima o si, por precaución, te inclinas por tomar otra pista a la derecha, sin señalizar, hacia el refugio y fuente de Iturzuri (de iturri: fuente y zuri: blanca), donde las vistas desde el paraje de Kurutzeberri sólo ceden ante las de las antenas porque nos ocultan la panorámica del oeste vizcaíno. O aún mejor: decídete por ambas posibilidades y disfruta del gozo imperecedero de una jornada montañera incomparable. Así ya podrás tú mismo, con todo el derecho, darte el gustazo de gritar a los cuatro vientos, como si de una bocina medieval se tratase, un estentóreo “sí, lo he logrado”, pues has vencido la que es, sin duda, una de las más duras escaladas en tierras vascas. Ni Mari ha podido mantener aquello de que “lo dado a la negación, la negación lo lleva”. Cuando parecía que la negativa de la Dama a que hollaras su hogar iba a imponerse, tus ganas de hacer historia han sido mucho más fuertes. ¡Enhorabuena!

LO DADO A LA NEGACIÓN, LA NEGACIÓN LA LLEVA
Localización: En el cruce de Iruzubieta tomamos la BI-2224 hacia Munitibar y, alcanzado el Alto de Gontzegarai, nos desviaremos a la izquierda en dirección a Kortaguren. A poco más de 3 km. de este paraje, enlazaremos con la pista que viene de Munitibar y seguiremos por la izquierda en busca de la cima del Oiz, que enseguida veremos en lo alto.
Especificaciones: Suelo de asfalto y señalización horizontal hasta Gontzegarai, para convertirse en una buena pista hormigonada desde ese punto y hasta la cumbre. Sombras abundantes en la primera mitad que van desapareciendo a medida que ganamos altura. Tráfico inexistente.
Fuentes: Hay una poco antes de alcanzar el Paso de Arreseburu (km. 12 de la ascensión), con el inconveniente de que está ubicada en un tramo durísimo y a punto de abordar una herradura, por lo que será mejor que llenemos el botellín en algún bar del inicio.
Descripción: Si alguien es “dado a la negación”, esto es, a pensar que él no va a poder superar el reto, es mejor que ni lo intente, por cuanto, como bien advierte la mítica Mari, “la negación lo lleva” y no podrá lograrlo. Que nadie diga que no se lo advertimos, pues es ésta la vertiente con mayor coeficiente de dificultad de las tres que se dirigen a la cima del Monte Oiz, aunque todas ellas son ciertamente “impactantes”.
Partiremos del cruce de Iruzubieta para atravesar, en un par de casi llanos kilómetros, la localidad donde se rastrean los orígenes de Simón Bolívar, como lo atestiguan algunos objetos que se enseñan en el Museo del pueblo homónimo. Pasaremos un puente y la primera rampa al 10% es un aperitivo, agradable incluso, para ir entrando en calor, físico y mental. Tres kilómetros más tarde, en pendiente regular del 6%, llegaremos al Alto de Gontzegarai, puerto habitual en las salidas cicloturistas de la comarca.
Menos habitual es, sin duda, el desviarse para tomar la pista hormigonada de la izquierda y seguir rectos, dejando a la derecha la que se dirige al barrio Uriona. Un tramo terrorífico nos sitúa de improviso ante la cruda realidad: si hemos pensado en echar pie a tierra en esos 1,5 km. al 12% con alguna rampa al 20% más nos vale que lo hagamos y nos demos la vuelta, para volver otro día con más entrenamiento. Menos mal que al alcanzar la explanada de Kortaguren, al pie ya de las antenas del Oiz, vamos a encontrar un largo descanso de 3 km en los que lo más normal es que le demos “vueltas al coco” calibrando si nuestras fuerzas serán suficientes para triunfar en el empeño. Alcanzado el altillo del paraje conocido como Maskakorta y al encontrarnos con la pista, también terrorífica, que viene de Munitibar, ya no hay tiempo para las dudas; nos decimos: “¡sí! y…¡aurrera (adelante)!”. La Dama del Anboto no va a conseguir que pronunciemos el fatídico “no”.
Y ahora…¡a por todas! Cuatro kilómetros mortales de verdad, con el primero que llega en algún momento (justo cuando el suelo está en peor estado) al ¡¡¡23%!!! y que nos recuerda al colosal Angliru asturiano. Avanzamos siempre mirando al cielo, donde se dibujan ya las antenas que nos parecen totalmente inalcanzables. No queda otro remedio que sufrir y seguir sufriendo para vencer a duras penas todos y cada uno de esos cuatro mil eternos metros de hormigón –eso sí, en buen estado: no hay disculpa que valga-, intentando disfrutar (¿hemos dicho: disfrutar?) de unas vistas inigualables. Tras una curva de herradura izquierda donde da comienzo la larga hilera de molinos, alcanzaremos un breve descanso junto a la ermita de San Cristóbal que nos sitúa ya en el tramo definitivo. Apenas sí nos quedarán ganas de admirar el dolmen ubicado a nuestra izquierda, en plena rampa de doble dígito, a medida que vamos contando de uno en uno los quijotescos molinos de viento que iremos dejando atrás y que nos parecerán auténticos gigantes, como al esforzado hidalgo de La Mancha.

Y por fin, vencida la última herradura junto a una de las gigantescas antenas de la cumbre, la pista pasa a ser de tierra, pero no va a conseguir que, a estas alturas, nos bajemos de la bici ya que, si pedaleamos con cuidado (más al precipicio que al suelo), no tendremos dificultad especial en llegar hasta la peña en la que se halla el buzón donde los montañeros dejan constancia de haber hecho cima.
Y desde ella… la plenitud: toda Bizkaia se pliega como un mapa a nuestros pies, e incluso, en los días más despejados, se llegan a ver las blancas cumbres de los Pirineos. Hacia el norte, atisbamos el Sollube y la ría de Guernica que se abre en dirección al mar. Hacia el este sobresalen las cumbres de Galarregi o Illuntzar y si dirigimos nuestra mirada al sur, podemos contemplar entre otras cumbres, las de Aralar y Aitzkorri. Debajo, al otro lado del valle del Ibaizabal, se destaca la pétrea silueta de las cumbres del Duranguesado y, entre ellas, la caliza mole del Anboto, la otra morada de Mari. Más atrás, se yergue el Macizo del Gorbea, y a la derecha de éste, las cumbres de Ganekogorta y Eretza. ¿Es o no el Monte Oiz el Mirador de Bizkaia?

EL BALCÓN DEL DURANGUESADO
Localización: Abandonamos la N-634 en dirección a Berriz para, 500 m. después, tomar a la izquierda la BI3341 que enlaza con los núcleos de Garai y Goiuria. Casi en el km. 6, justo antes de coronar un alto, nos desviamos a la derecha por la pista que señala el Monte Oiz.
Especificaciones: Carretera ancha y con señalización horizontal hasta el cruce que indica la dirección al Monte Oiz. Enseguida pasa a convertirse en pista hormigonada pero en buen estado hasta el final. Sombras abundantes y sin tráfico.
Fuentes: Una en Garai y otras dos en los 4 km. finales, aunque no garantizamos que tengan agua. Y por fin, los tres abrevaderos que dan nombre a esa Iturri Zuri (fuente blanca), del fin de nuestra ruta.
Descripción: También la ladera norte del Monte Oiz reúne los encantos suficientes como para despertar el interés de todo “loco de las cumbres”. Las posibilidades de enlazar en el barrio de Duña con la pista del Oiz son variadas, siendo la más exigente de todas ellas la que llega a ese cruce desde el mismo pueblo de Iurreta y por el barrio de Momoitio. Pero bastante tenemos ya con la subida por Kortaguren desde Bolivar para sufrir de lo lindo en las terroríficas rampas del monte bocinero. Si os hemos prometido que también se puede disfrutar del Monte Oiz sin hacer esos ímprobos esfuerzos, queremos ser fieles a nuestra palabra y encaminaros en esta ocasión hacia el paraje de Iturzuri. Aunque coincidiremos en algo más de 10 km. con la pista que alcanza la cima por esta vertiente, nuestra oferta os evita ese tremendo tramo final para dirigiros, de manera mucha más plácida, hacia un entorno de un encanto especial, que nosotros acabamos de conocer.
El ascenso se inicia en la misma N-634 que une Bilbao y San Sebastián, para pasar enseguida junto al Conjunto Juradero de Gerediaga, compuesto por la campa, ermita de San Salvador y San Clemente, el crucero del siglo XVII y el roble, recientemente renovado, auténtico corazón de la historia de la comarca, ya que fue el lugar donde se celebraban las Juntas de la Merindad de Durango. Llegamos casi tres kilómetros después a Garai, si haber encontrado ninguna rampa que nos exija un especial esfuerzo hasta un del 10% justo antes de llegar al pueblo, que consta de una veintena de casas de piedra y desde el que se pueden contemplar unas espectaculares vistas del Duranguesado: por algo se llama así, garai, lugar alto. En él podremos visitar dos iglesias renacentistas, las de San Miguel y San Juan, y el Palacio de Garatikua. Continuamos por la carretera, dirección a Goiuria y, a unos 800 m. bastante más duros, llegamos a la ermita de Santa Catalina, reedificada en 1773 sobre una construcción anterior, que posee el típico enrejado de madera de los humilladeros de la comarca. A izquierda queda la carretera que nos acerca a San Juan de Momoitio y a la derecha podemos subir hasta el Castro de Tromoitio. Otra posibilidad consiste en continuar desde dicha ermita unos metros en dirección Goiuria y tomar una pequeña carretera que desciende a la izquierda y nos conduce en 1 km. hasta el caserío Etxeita, que cuenta con hórreo y arnaga, para conservar hierba o paja en invierno Estas construcciones son muy comunes en la zona (garai también significa hórreo en euskera).

Desde la fachada occidental de este caserío podemos apreciar la Encina de Etxeita, con un diámetro de 19 m. y una circunferencia de 60, luego no es de extrañar que bajo la amplia sombra de su copa haya llegado a cobijarse un rebaño de 360 ovejas. Como veis, nuestra oferta responde a todo tipo de intereses, siempre que no tengamos especiales prisas para recorrer este Balcón del Duranguesado.. Bien y hasta aquí las visitas turísticas, porque desde el mismo cruce hacia el Monte Oiz, se nos van a acabar las emociones culturales y panorámicas para afrontar ese kilómetro y medio inicial que es el más duro de toda la ascensión, hasta dejar atrás el Área de Asketa y la curva de herradura que la rodea. Los tres kilómetros siguientes nos van acercando de manera paulatina a la encrucijada que nos llevaría hasta las antenas de la cima, aunque nosotros optaremos por desviarnos por la pista que se empina a la derecha. No os asustéis que apenas dura unos centenares de metros esa dureza, justo hasta pasar por un parking y un sombrío humilladero a nuestra izquierda. El bosque se cierra aún más y por delante tenemos dos kilómetros de sube y baja para gozar de la naturaleza que nos envuelve, hasta reiniciar de nuevo las duras rampas del tramo final con pendientes cercanas al 9% de media.
Al trazar la última herradura a la derecha nos introduciremos en una especie de avenida entre molinos que nos lleva al punto más alto, donde la pista de hormigón pasa a convertirse en tierra tras un paso canadiense. Desde ahí veremos la senda que alcanza por la cresta las antenas del Oiz y a nuestros pies, bajo la cruz de Kurutzeberri (cruz nueva), un espléndido panorama sobre la comarca de Lea-Artibai y las montañas guipuzcoanas. Grandioso.

www.altimetrias.com

1. Introducción2. Monte Oiz3. Iturzuri

Puntúa el artículo
- Puntuación media 4/5 (46 votos)



Para dejar un comentario regístrate o accede si ya eres usuario.

Aviso legal - Acerca de - Contacto - Política de privacidad - Mapa Web - MC Ediciones - Passeig Sant Gervasi, 16-20 08022 - BARCELONA

Publicaciones online de MC Ediciones, S.A.MC Ediciones

© 2008 MC Ediciones, S.A. | Powered by Newcomlab