Galería de fotos:
EMOTIVO ADIÓS A UNA LEYENDA DEL PEDAL
Agrupación Ciclista Carlos Cuadrado Porro Ciclista Federico Martín Bahamontes Guadiana Maderas Romero homenaje Peña Ciclista Vegas Altas  
ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Alejandro Villalobos López Fotos Alejandro Villalobos López
1. Introducción
A lo largo del concierto cicloturista nacional hay citas en las que la nostalgia por un ser querido invade cada poro de la piel de la serpiente multicolor. El pasado 30 de septiembre la localidad pacense de Don Benito se vistió de gala para rendir un entrañable homenaje en memoria de Carlos Cuadrado Porro, un icono ciclista en Extremadura que murió con las botas puestas en la carretera y que desde el edén sintió en sus entrañas las enternecidas pedaladas de una familia ciclista que siempre le llevará en el corazón.
Quizá muchos de quienes lean estas líneas desconozcan quién fue la persona homenajeada en cuestión. Y otros muchos, extremeños fundamentalmente, habrán tenido ocasión de hablar con el añorado Carlos, una persona que se dedicó en cuerpo y alma al deporte de la bicicleta. Apenas con 14 primaveras y auspiciado por sus años de rodaje en el pequeño taller del señor Antonio, decidió escaparse en solitario de su jefe de filas y montar su propio negocio en la calle Pino. Tras el relevo a la calle Cementerio, su centro de operaciones pasaría a la Avenida Alonso Martín, “su segunda” casa, como nos comentó su viuda, Eloísa Tenorio. Dicen que no hay mejor manera (permítanme la expresión) de morir que haciendo lo que a uno le llena de vida (paradojas de la misma) y ese es el caso de nuestro añorado protagonista. El 1 de octubre de 2006, bajo la sombra de la fortaleza del Castillo de La Encomienda, a escasos kilómetros de su localidad natal, el cuerpo de Carlos era conducido por un pelotón de ángeles a la gloria eterna. Ciclismo en Ruta tuvo el gusto de compartir con sus seres más queridos y con su ídolo en vida, el dicharachero Federico Martín Bahamontes, la marcha organizada en su memoria por la Agrupación Ciclista Vegas Altas y la Peña Ciclista Guadiana Maderas Romero.
HOMENAJE CICLISTA
Domingo 30 de septiembre. Amanece en Don Benito, un municipio enclavado en la comarca de las Vegas Altas y uno de los centros neurálgicos de la industria y la agricultura de la provincia de Badajoz. Amén del protagonista en cuestión, otro que estuvo allí sin duda fue su ídolo en las carreteras, Federico Martín Bahamontes, el Águila de Toledo, primer ganador nacional del Tour de Francia en 1959, que no se lo pensó y se desplazó a Extremadura para honrar a todos con su presencia. Desde los más jóvenes -la víspera se encontró con la cantera del club La Serena Mecatena de Villanueva de la Serena- a los más mayores, todos nos embelesamos escuchando sus historias en las carreteras.
Gracias a la indulgencia del amigo delineante Ignacio Barrantes, pudimos ver los toros ciclistas desde la arena. A las 9.35 de la mañana se daba el corte de cintas desde la piscina municipal en presencia de familiares del homenajeado, el concejal de deportes ‘calabazón’, Ángel Luis Valadés, Isidro Moleón y Federico. Enfundados en sus túnicas, estaban presentes más de 200 cicloturistas, extremeños en su mayoría y algún catalán como Juan García, para digerir un recorrido liviano de 84 kilómetros con dos avituallamientos: uno líquido en La Coronada y otro completo en la presa de Orellana. Tras unos kilómetros por la Avenida de las Vegas Altas de la bulliciosa Don Benito para saludar a los vecinos -y algún que otro curioso noctámbulo ya de retorno- la caravana se dirigió a Villanueva de la Serena, donde numerosos aficionados saludaron a los esforzados de la ruta que seguían a ritmo de cosechadora. Sin pasar de 25 km/h, que, como dice el refrán, las prisas no son buenas consejeras. A la salida dirección La Coronada el dios Eolo se manifestó con vehemencia. Por un asfalto inmaculado la diligencia seguía en sus trece y nadie quería descubrir su velo. Se entraba en la citada población por la avenida Juan Carlos I y la Plaza de la Constitución, que se echó literalmente a la calle pese al gélido ambiente climatológico. Al salir de la villa frente al Colegio Nuestra Señora de la Piedad se hizo una parada para repostar líquido en las diligencias. Unos carruajes que más que por tierra rodaron por autopista, porque casi nadie descarrió. Iban consumiéndose kilómetros y se tomaba el cruce a la izquierda por la Ext 115 dirección Orellana La Vieja. Se dejaban ver en las primeras posiciones las maglias del CC Cauriense, los integrantes de la PC Miajadas, algunos de la PC La Pájara y los numerosos amigos de Maderas
Romero de Don Benito, encabezados por un auténtico toro de Osborne del pedal, Pedro Sánchez Cidoncha. Se entraba en territorio comanche y los desniveles demandaban subir dentados en las monturas. Rampas del Alto del Espolón, una pequeña tachuela en torno al 6% que muchos subieron con la paella de 53. Descenso breve, pero con desnivel suficiente para que algunos buscaran su gloria particular. El caso es que nadie lanzó la horda y sin resuello empezaba la subida a la Presa de Orellana, donde estaba el avituallamiento sólido del día. Enseñaron su matrícula guerreros de la estirpe de Andrés Sánchez, integrante del Mérida Bike, y algunos carpinteros del Maderas Romero. Poco a poco fueron llegando los cicloturistas en un ambiente mágico. Nada más abandonar la presa se afrontó una pequeña cota que para algunos fue como un Tourmalet. Rostros cárdenos, especialmente para aquellos que iban a lomos de las bicicletas de montaña, en clara antítesis a la imagen ofrecida por algunos como Ángel González del CC Don Benito y Andrés Sánchez, que tenían muelles en las piernas.
RECUERDO EMOTIVO
Afortunadamente para muchos, el perfil concedía un óbolo en forma de descenso buscando Acedera y el cruce con la N 430. Se giraba a la izquierda camino de Valdivia. Rectas interminables con un molesto aire soplando prácticamente de cara y el grupo que se acercaba a La Encomienda, lugar donde nos dejó nuestro amigo Carlos y donde se le rindió un emotivo homenaje. Se realizó una ofrenda floral y la entrega de un maillot por parte del párroco de la localidad, familiares y el propio Bahamontes, visiblemente emocionado como todos los allí presentes. Aún con el alma encogida por el dolor, se abandonó el lugar para dirigirse al final de la marcha no sin antes hacer una pequeña parada al llegar a Don Benito para entrar todos juntos en el punto de partida. Luego vendría una comida para todos los participantes en el conocido rincón culinario de la zona, el restaurante Quinto Cecilio, en un marco de gran belleza en lo alto de un cerro. A renglón seguido se hizo la entrega de trofeos destacando los galardones al participante más veterano, Julio Osorio Muñoz con 76 abriles y la única fémina, Ana Casado, que recibió un bonito ramo de flores de manos del Águila de Toledo, que fue agasajado con una placa en su honor por la organización de la Vuelta a Toledo amateur. Como justo epitafio, se entregó un maillot firmado por todos los participantes de la marcha a los familiares del homenajeado Carlos Cuadrado. Una túnica que subirá al reino de los cielos para regocijo de tan insigne caballero del pedal.
1. Introducción
Para dejar un comentario regístrate o accede si ya eres usuario.
Publicaciones online de MC Ediciones, S.A.MC Ediciones
© 2008 MC Ediciones, S.A. | Powered by Newcomlab