ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Iván Vega
1. Introducción2. Víctor Cordero
Tres años después del inicio del ProTour, la Vuelta a España y el Giro de Italia se buscan la vida ajenas al circuito que presume de caché. Son las otras dos grandes, el eslabón más frágil del conflicto que los grandes organizadores mantienen con la federación internacional.
En Palermo arrancó el primer Giro excluido del ProTour. Antes, París-Niza, Tirreno, San Remo, Roubaix, Flecha y Lieja lo hicieron en condiciones similares, pero con su prestigio intacto. Sin embargo, desde la UCI se anuncian cambios en las dimensiones del ciclismo, cuyas fronteras europeas parecen insuficientes. Las economías emergentes de China o Rusia solicitan presencia en el circo ciclista. Sin el prestigio de las citas de toda la vida, el dinero se sitúa como gran anzuelo. Al tiempo encontramos carreras como Turquía, de cuyo pasado poco sabíamos, pero que este año ha emergido entre las citas de mayor seguimiento. Competencia, pues, no les va a faltar.
CALOR POPULAR EN EL GIRO
Pero, en caso de que las cosas se pongan realmente crudas, ¿quién tendría peor escenario, la Vuelta o el Giro?. En términos de calor popular, no hay color. El Giro de Italia es un aconteciendo de primera magnitud en su país. Sin juzgar la profesionalidad de los organizadores, no pueden pasar desapercibidas escenas como las del Zoncolan del año pasado. Para recordar tal gentío en la Vuelta, habría que recurrir a la hemeroteca.
Con cinco Giros a sus espaldas y seis Vueltas, Juan Manuel Garate es el corredor español con mayores perspectivas en la corsa rosa y, como tal, habla con admiración: “recuerdo la última etapa de montaña de 2004 -en Presolana-. Una vez pasamos los quince primeros, el público se empezó a marchar. Había tanta gente bajando a la vez que los últimos ciclistas tuvieron que subir andando”.
A pesar de lo caótico de la situación, Garate matiza que “el aficionado italiano es muy entendido, aunque el propio estrés en el que viven deja muchas veces colapsada la carrera”. Su afinidad por el Giro le lleva a priorizarlo ante el Tour: “el Tour mueve más público, pero no más pasiones. Prefiero más la calidad que la cantidad y en Francia hay mucha más gente que va a vernos porque están de vacaciones”. Respecto a la Vuelta, ha apreciado “un bajón de público. Sin embargo la organización, sigue con las mismas ganas. Aquí hay algo que falla”.
LA PARTICIPACIÓN, AVAL DE LA VUELTA
Desde que la Vuelta a España dejara su ubicación en abril, las participaciones han sido exponencialmente mejores respecto al Giro. Desde 1995, en la Vuelta han corrido Marco Pantani, Jan Ullrich, Lance Armstrong, Miguel Indurain, Abraham Olano y un largo etcétera de nombres que sonaban a utopía cuando la prueba se disputaba en primavera. En Italia, amén de los italianos, por sí solos capaces de asegurar un espectáculo mayúsculo, las figuras extranjeras no han sido cómplices del circo, salvo en contadas ocasiones.
Sin embargo, a pesar de los pesares, la contundencia de la nómina de estrellas no asegura índices de notoriedad. Un punto de convergencia entre ambas carreras, lo encontramos en sus soportes mediáticos. Si el ciclismo fue un deporte, en tiempos, que nació y se hizo mayor abonado a medios de comunicación, el escenario sigue siendo el mismo. Tras la Vuelta trabaja el Grupo Antena 3, propietario entre otros soportes de la cadena de televisión, Onda Cero y Unipublic.
En el Giro debemos hablar de RCS Media Group, que engloba el diario más íntimamente vinculado a la historia de la carrera La Gazzetta dello Sport junto a otros de gran escala como Corriere della Sera más participaciones en dos rotativos españoles, Marca y El Mundo. Camino de Roubaix volvió a quedar patente esa falta de fortuna. Justo antes de entrar en Arenberg, Flecha se iba al suelo, con él otro de los candidatos, Filippo Pozzato. A pesar de las ayudas de Posthuma, el calentón que se daba la baza del Rabobank le quemó cuando los pesos pesados tomaron protagonismo.
Cabe destacar también que en el cuadro neerlandés pueden presumir de haber descubierto un talentazo para las clásicas: Sebastian Langeveld. Omnipresente en Flandes, demostró muchas tablas a pesar de tener solamente 23 años, dos menos que su compatriota Martijn Maaskant, cuarto en Roubaix por delante nada menos que de O´Grady, Hoste y Devolder. Los jóvenes han llegado y lo han hecho para quedarse.
UNA HISTORIA COMPARTIDA DE SETENTA AÑOS
La antigüedad del Giro es uno de sus principales sustentos. La italiana es una grande que el año que viene será centenaria. En 1909 el Giro de Italia arrancaba de Milán un 13 de mayo para celebrar la primera de sus ediciones. Luigi Ganna fue su primer ganador. Desde entonces tres corredores, Fausto Coppi, con 20 años el ganador más joven, Eddy Merckx y Alfredo Binda han sido capaces de ganarlo en cinco ocasiones.
En la actualidad, los dos mejores corredores del Giro en activo son Paolo Savoldelli y Gilberto Simoni, ambos con dos victorias. En el palmarés de la carrera residen varios ganadores del Tour: Bartali, Coppi, Koblet, Gaul, Nencini, Anquetil, Gimondi, Merckx, Hinault, Roche, Fignon, Indurain y Pantani.
La Vuelta no vivió sus primeros días hasta 1935. Una España conmocionada por los sucesos políticos y en la antesala de una devastadora guerra fue escenario de unas ediciones pioneras que tuvieron sin embargo el fervor popular que hoy tanto se añora.
El belga Gustaaf Deloor fue el primer ganador de la carrera, un triunfo que repitió al año, algo que también lograría su sucesor, el primer español en ganarla, Julián Berrendero. Tony Rominger y Roberto Heras, con tres triunfos, son los mejores corredores de la historia de la carrera. Entre sus ganadores también encontramos a varios del Tour: Anquetil, Janssen, Gimondi, Pingeon, Ocaña, Merckx, Hinault, Zoetemelk, Delgado y Ullrich.
"LA VUELTA NO TIENE EL TIRÓN DEL GIRO"
¿Qué le parece la intención de la UCI de potenciar grandes carreras en países como China o Rusia?
En el caso de que se disputasen, ninguna coincidiría con la Vuelta. Nosotros ya tenemos a Alemania, Polonia y Plouay, es decir, estamos en el peor de los escenarios posibles y a pesar de todo tenemos claros los equipos y corredores, y por lo general nuestra participación supera la de esas carreras.
¿Qué efectos tendría el Mundial programado antes de la Vuelta?
No creo que nos reste interés. El Mundial no siempre concita a los grandes campeones, como pasó con Armstrong. Además, cuando la Vuelta se pasó a septiembre, se hizo con el compromiso de mantener el Mundial detrás nuestro.
¿Qué se hace desde Unipublic para intentar recuperar el interés del aficionado por la televisión?
Cuando hablamos de audiencias, tenemos que ceñirnos a los hechos. Que el tenis y el baloncesto estén por encima de la Vuelta no es cierto. Nuestras etapas tienen mejor media que el Masters de Madrid o la Copa del Rey de baloncesto. La clave es tener una gran figura que arrastre masas y nosotros tenemos a Contador como otros tienen a Alonso, Nadal o Gasol.
¿Tan beneficioso sería volver a abril?
No te quepa la menor duda. Ser la primera de las tres grandes nos traería corredores destacados. Además, septiembre es uno de los meses de peor consumo de televisión.
¿Se plantea algo que signifique una revolución similar a la Vuelta de 1983?
Aquello fue excepcional, con los mejores españoles y una estrella mundial como Hinault. Con la puesta en marcha de la “Revuelta” el año pasado, hemos dado un paso en esa dirección. El Giro tiene cinco emisiones diarias de TV, para nosotros tenerlo sería un sueño. No es lo mismo empezar a las diez de la mañana, relatando la salida, que a las cuatro de la tarde con los últimos kilómetros. Hay que calentar el ambiente. El Giro es un signo de identidad en Italia. A veces la gente en las cunetas tiene carteles diciendo “Viva il Giro”. Sin embargo tengo la esperanza y confianza de generar tanto interés que la demanda de ciclismo vaya hacia arriba, para ello queremos que casi todos los días en los últimos 45 minutos de etapa haya algo interesante.
¿Cómo es posible que trayendo a las mejores figuras el Giro siga generando más pasión en Italia que aquí la Vuelta?
La Vuelta, con la mira puesta en el Tour, siempre ha sido más universal. En el Giro no les importa que los cinco mejores sean italianos. Se da incluso el caso de que el ciclista italiano habitualmente priorice el Giro ante el Tour. El tirón del Giro no lo tiene la Vuelta. Intentamos suavizar esa desventaja en lo que depende de nosotros, pero no debemos olvidar que nuestro último ganador español ha sido sancionado y que aún discutimos si las bolsas de la OP pertenecen a uno o a otro cuando en Italia las sanciones ya son efectivas.
¿Qué hay de nuevo respecto a las novedosas fórmulas de competición que planteasteis hace unos días?
Lo primero que hay que hacer es ponerlas encima de la mesa. El ciclismo nació sin el maillot amarillo, hasta que alguien lo introdujo. Es un sistema que por probarlo no perderíamos nada. En el ciclismo somos gente muy tradicional y tenemos miedo a los cambios.
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