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LOS ESPAÑOLES Y EL GIRO: UNA HISTORIA DE AMOR Y MONTAÑA

Ciclismo en Ruta nº 050

ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos  José Antonio Díaz 

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LOS HOMBRES DE LA MONTAÑA
Pero esta historia de lo logrado por los ciclistas españoles en el Giro quedaría tan completa como descafeínada sino hiciésemos un largo inciso para hablar de ese su territorio preferido, allá en donde se forjan las leyendas: la montaña. Fue en 1933 cuando el Giro instituyó formalmente su Gran Premio de la Montaña, que en realidad aquel año se adjudicó en cuatro cumbres (en Castelnuovo Val di Cecina, Castelnuovo Daunia, Hosteria della Crocetta y Passo del Tonale), conquistadas todas por Binda, que se adjudicó así la titularidad global de mejor montañero en aquella “corsa rossa”.
Por lo que a los ciclistas españoles se refiere, desde aquel ya lejano 1933 y hasta 2007 llevan conquistados catorce premios de la montaña. Fue, como no, Federico Martín Bahamontes, el primero de la serie al coronarse rey de las cumbres en 1956, con la salvedad de que entonces se instituyó un ganador por cada uno de los macizos montañosos que ascendía la carrera. Así, Bahamontes se impuso en el de los Apeninos, mientras que Gaul lo hizo en el Trofeo Dolomiti y el italiano Aurelio del Río en el Trofeo dello Stelvio. Seis años más tarde, en 1962, fue Angelino Soler el más regular en las catorce escaladas que entonces puntuaron para el Premio de la Montaña, destacando muy especialmente en las dos ascensiones al Col di Joux, en las que finalmente despegó a su más enconado rival, el ciclista italiano Carrara.
Aurelio González es otro de los grandes escaladores españoles que brillaron antaño en el Giro. No en vano el vizcaíno se impuso más que sobradamente en la clasificación de la montaña del año 1967, que ganó con 480 puntos de ventaja sobre un ciclista de la categoría de Vittorio Adorni. Para lograrlo, González pasó en cabeza por la cima de nueve de los diecinueve puertos puntuables aquel año (la Galleria del Cipollaio, Abetone, Sella Granito, Rionero Sannitico, Roccaraso, Passo Falzarego, Passo Pordoi, Passo Rolle y Madonna del Ghisallo). ¡Ahí es nada!
Vino luego la época gloriosa de José Manuel Fuente “Tarangu”, dominador absoluto de la montaña italiana entre 1971 y 1974, tiempo en el que rivalizó por la general con el mismísimo Eddy Merckx, a quien puso en apuros en no pocas ascensiones. Escalador volcánico, la agresividad casi eléctrica de Fuente le llevó a atacar siempre que la ruta tendía a inclinarse. Cifras cantan: de los ochenta y un puertos puntuables que se ascendieron en las ediciones antes citadas, veinticuatro fueron coronados por Fuente en posición de cabeza de carrera, lo que de paso le ayudó para conseguir nueve victorias de etapa en la prueba italiana, a saber: en Pian del Falco (1971), Block Haus y Passo Stelvio (ambas en 1972) Auronzo di Cadore (1973), y finalmente en Sorrento, Monte Carpegna, Il Ciocco, Mendrisio y Tre Cime di Lavaredo (todas en 1974).
En el 75, las cumbres italianas tuvieron dos “gallos”, Paco Galdos (2º en la general) y Andrés Oliva (14º), que empataron a puntos por el Premio de la Montaña, repartiéndose como hermanos el paso en cabeza por algunos de los puertos más importantes de la “corsa rosa”: para Galdos fueron el Pordoi y el Stelvio (Cima Coppi), y para Oliva el Passo San Leonardo, el San Pellegrino y Costalunga. Un año después, el toledano Oliva volvió al Giro, y entonces sí que pudo ganar el premio de la montaña (pasó en cabeza seis de los veintiocho puertos puntuables), aunque fuera en pugna con otro compañero de equipo, Andrés Gandarias.
Nuevamente un hombre del Kas, el asturiano Faustino Fernández Oviés, copó el Premio de la Montaña del Giro de 1977. Para Oviés era aquella su segunda temporada como profesional y sin duda quedó asombrado de su rendimiento en aquel Giro. Pasó el primero por la cima de once de los veintiocho puertos puntuables aquel año, entre ellos los Passos de Rolle, Valparola y Gardena, si bien confesó tenerle respeto a sus descensos (“si llueve bajando Faustino se va a casa”, declaró al diario Marca). Vinieron luego sendos paréntesis de atonía colmados primero por José Luis Navarro (1985) y Pedro Muñoz (1986), y más tarde por Iñaki Gastón (1991).
Tras ellos la nada. O mejor dicho, el turno para otros escaladores, como los italianos (Chiappucci, Piccoli, Pantani, Casagrande y Piepoli), colombianos (Herrera, Chepe González, Freddy González y José Rujano), suizos (Pascal Richard), y alemanes (Wegmann). Desde entonces hasta acá, desde aquel ya lejano reinado montañero de Gastón, en 1991, hasta nuestros días, tan sólo uno de nuestros ciclistas ha logrado imponerse en el Gran Premio de la Montaña. Fue en fecha tan cercana como la de 2006 cuando Juan Manuel Gárate, corredor en el Lampre italiano, cogió sobre sus espaldas la maglia verde que distingue al mejor escalador del Giro.
Gárate comenzó a optar decididamente a este galardón tras ganar la decimonovena etapa, con meta en el Passo de San Pellegrino, tras haber sido segundo en la cima del Forcella Staulanza (2ª categoría) y primero en el Pordoi (1ª cat.). Entonces no cogió el liderato de la montaña, sino que lo logró al día siguiente, en la Trento-Aprica, tras desbancar a Fortunato Balliani merced a los puntos logrados al pasar en cabeza de carrera por el Passo Tonale (1ª cat.) y el Gavia (Cima Coppi). Con él se cierra la nómina, por ahora. Queda por ver si este año Contador se decide a tomar el relevo. Si opta por el verde o el rosa es ya otro cantar.

LOS PLURI-VENCEDORES
Son 89 las victorias acumuladas por los ciclistas españoles en lo que va de historia del Giro de Italia. En el listado de pluri-vencedores destaca con luz propia el velocista catalán Miguel Poblet, ganador de 20 etapas, conseguidas entre 1956 y 1961. Tras él, con 9 victorias de etapa, sigue José Manuel Fuente, viniendo a continuación Miguel Indurain, Julio Jiménez y Angelino Soler, todos ellos con cuatro triunfos parciales. Siguen en el listado de vencedores Eduardo Chozas, Miguel María Lasa y Aitor González, que cuentan con tres victorias por cada uno.
Dos lograron Salvador Botella, Laudelino Cubino, Ángel Edo, Alberto Fernández, Marino Lejarreta, Txomin Perurena y José Luis Rubiera. Cerrando la lista hallamos una extensa nómina de 25 ciclistas que han logrado una única aunque impagable victoria de etapa en la “corsa rosa”, siendo Iban Mayo el último en incorporarse a tan meritorio elenco dado que el ciclista vasco logró su victoria en 2007, al imponerse en la meta de Comano Terme, final de la decimonovena etapa.

LÍDERES EN ROSA
Si en la ingente marea de días que componen la historia del Giro de Italia sumamos las jornadas que la maglia rosa ha descansado en los hombros de un ciclista español, vemos que el total se queda a las puertas de los tres meses. Son exactamente 86 los días que ronda italiana ha tenido un “dueño” español. El primero Salvador Botella, en 1958, el último Juan Carlos Domínguez, en 2002.
Estos son, por orden de días luciendo el liderato, las “maglias rosa” de nuestro ciclismo: con 29, Miguel Indurain (1992 y 1993); 14, José Manuel Fuente (1972 y 1974); 11, Julio Jiménez (1966); 9, Francisco Galdos (1975); 8, José Pérez Francés (1967); 7, Miguel Poblet (1961); 4, Antonio Suárez (1961 y 1962); 3, Antonio Gómez del Moral (1967); 1: Salvador Botella (1958), José Enrique Gutiérrez (2000) y Juan Carlos Domínguez (2002).

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