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MALLORCA: LA ISLA CICLISTA

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MALLORCA: LA ISLA CICLISTA

Ciclismo en Ruta nº 042

ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos  Fran García  Fotos  Fran García,  Unisport Consulting 

1. La ruta2. Sobre el viaje

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Al finalizar el verano, gran parte de los turistas que abarrotan Mallorca la abandonan para volver a sus lugares de origen. Las vacaciones acaban para unos, pero no todos los turistas buscan sol, playa y fiesta en las Baleares. Con la llegada del otoño son otros los visitantes que llegan a la isla dispuestos a dar rienda suelta a la mayor de sus pasiones: el ciclismo.

Con 1.250 kilómetros de carreteras, de los cuales más de la mitad corresponden a vías secundarias adaptadas a la práctica del cicloturismo, Mallorca se ha convertido para muchos en el paraíso de las dos ruedas. Este reclamo se hace especialmente patente en los meses de otoño e invierno, cuando buena parte de Europa sufre el frío, pero la mayor de las Baleares goza todavía de un clima benigno. Si a esto unimos la variedad y belleza de sus paisajes, la gran oferta complementaria de ocio, cultura, gastronomía o relax, y las excelentes infraestructuras con las que cuenta, no es de extrañar que alemanes, ingleses y amantes de la bicicleta de toda Europa -y podríamos decir que casi de todo el mundo- tengan a Mallorca como uno de sus destinos favoritos para pedalear. De todas formas, no son los turistas los únicos que aprovechan las cualidades de la isla para la práctica del ciclismo, ya que equipos profesionales de primera fila también la visitan para sus concentraciones invernales, algo que certifica sus bondades.
Unos datos que reflejan el auge del turismo ciclista en el archipiélago es que el año pasado las Islas Baleares recibieron casi 85.000 cicloturistas, un 4’4% más que en el ejercicio anterior. Estas visitas generaron ni más ni menos que unos ingresos de 60 millones de euros, lo que supone también un incremento del 7’8% respecto a 2005.

INFRAESTRUCTURAS
Los hoteles no son ajenos al interés ciclista que despierta Mallorca y muchos de ellos se han especializado en atender a este tipo de turistas, especialmente una vez terminada la temporada estival. Para comprobarlo visitamos uno de ellos, el hotel Barceló Pueblo Park, en el corazón de la Playa de Palma, que entre sus completas instalaciones cuenta con el centro de ciclismo Bicycle Holidays Max Hürzeler. Allí se puede encontrar todo lo necesario para disfrutar de unos días de ciclismo: alquiler de bicicletas, taller, almacén, una tienda especializada, buffet adaptado para deportistas, asesoramiento sobre rutas... De esta forma, los turistas que llegan a Mallorca no necesitan preocuparse ni tan sólo de llevar su bicicleta consigo para disfrutar de unos días de ciclismo, mientras que si optan por viajar con su montura habitual también tienen a su disposición todo tipo de servicios pensados exclusivamente para ellos

PAISAJES VARIADOS
Uno de los grandes atractivos de Mallorca para los ciclistas es la diversidad de terrenos por los que rodar en un espacio tan relativamente pequeño. Los que deseen un recorrido suave pueden elegir las tranquilas carreteras del centro y sur de la isla. Allí llanearán al lado de antiguos molinos, entre campos de cultivo y a través de pequeños pueblos. De todas formas, incluso por esta parte de Mallorca se puede encontrar alguna que otra subida interesante, pero no excesivamente dura: el santuario de Cura (540 m.), en el macizo de Randa, cerca de Llucmajor; el Puig de Sant Salvador (494 m.), al lado de Felanitx; o la ermita de Bonany (315 m.), junto a Petra, son un buen ejemplo de ello.

MONTAÑA EXIGENTE
Para los que gustan de algo más duro la Sierra de Tramuntana no les decepcionará. Allí se encuentran las montañas más Altas de Mallorca, con el Puig Major, con sus 1.445 metros de altura, como techo.
Una de las rutas más interesantes que se pueden realizar por la isla es la que recorre la costa norte de la misma. En el extremo occidental de Mallorca podemos elegir Sant Elm, frente a la isla de Sa Dragonera, o el cabo de Sa Mola, junto al Puerto de Andratx, como punto de partida, por ejemplo, mientras que el cabo de Formentor, en la zona más septentrional de Mallorca, debe ser visita obligada y punto y final de este recorrido.

Este trayecto consta de un total de unos 140 kilómetros y además de subir varios puertos de montaña cuenta con continuos desniveles que no la hacen apta para ciclistas poco preparados. De todas formas, siempre se puede realizar un solo tramo del mismo o realizarlo en varias etapas. En esta ruta ya desde el pie de la costa oeste de la isla el terreno se empieza a empinar. A los pocos kilómetros de partir hacia el interior llegaremos hasta el pueblo de Andratx, donde tomaremos la Ma-10, carretera que seguiremos durante la mayor parte del recorrido. Desde allí se suben el Coll de Sa Gramola y posteriormente el Coll des Pi, ambos de cerca de 350 m., y ya con la costa a nuestro lado de nuevo. Después de pasar Estellencs llega otra pequeña subida, para ya a partir de Banyalbufar comenzar la primera dificultad montañosa seria de la jornada: el Coll de Claret. Tras coronar su cima, que roza los 500 m. de altura después de una subida de cerca de 10 km., llegamos al bello pueblo de Valldemossa. Desde allí el terreno tiende a descender hasta llegar prácticamente a Sóller, aunque aún tendremos que afrontar alguna que otra rampa en el camino. En este punto, desde el cual ya nos hemos alejado un poco de la costa, comienza la ascensión al Puig Major. En 14 kilómetros se sube desde casi el nivel del mar hasta 880 m., aunque tan sólo con las excelentes vistas de la isla de las que se goza desde allí arriba se compensa la dureza de este puerto. Una vez superado ya el ecuador de la ruta, el terreno es descendente desde la cima del Puig Major, aunque, como en prácticamente todo el recorrido, los sube y bajas son constantes y es difícil encontrar un kilómetro llano hasta llegar ya cerca de Pollença. Después de atravesar el núcleo urbano de esta localidad, seguiremos pedaleando hasta llegar a su puerto. Allí tomaremos la carretera que llega hasta el cabo de Formentor.

Estos últimos kilómetros son de una gran belleza, ya que es una de las zonas más agrestes de la isla. Aquí la carretera es más estrecha y revirada, y, pese a estar justo al lado del mar, se rueda hasta a más de 300 metros de altura y las rampas son considerables. Después de tantos kilómetros en las piernas, este tramo se hará sin duda duro, pero el destino, así como el trayecto en sí, merecen la pena.

MUCHAS OPCIONES
Además de esta ruta que os proponemos hay muchas más opciones que sería interminable enumerar. Por las carreteras que recorren la Sierra de Tramuntana también hay otros puertos interesantes como el Coll de Sóller (501 m.) o el de Sa Batalla (543 m.), por ejemplo, para los que disfruten escalando. La carretera que transcurre en paralelo a la costa oriental de Mallorca –entre el cabo de Ses Salines al sur y Capdepera más al norte- también es otra buena opción algo más relajada. Como no, además de montar en bicicleta, una visita a Mallorca siempre es una buena excusa para disfrutar de sus otros muchos encantos. Playas y calas de película, la belleza de una ciudad como Palma, o una gastronomía excepcional acabarán de convencer a más de uno.

INFORMACIÓN DE INTERÉS
Illes Balears: www.illesbalears.es
Mallorca: www.infomallorca.net
Hoteles Barceló: www.barcelo.com
Bicycle Holidays Max Hürzeler: www.huerzeler.com

1. La ruta2. Sobre el viaje

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