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Falta menos de un mes para la gran marcha. Algunos ya estamos pensando que cuanto antes mejor, pero no hay que precipitarse, los últimos días también son importantes. Lo que no hayamos hecho en los meses anteriores no lo vamos a recuperar ahora, pero lo que sí debemos conseguir es sacarle el máximo rendimiento al esfuerzo de todo el entrenamiento ya realizado.
Me cuenta la gran cicloturista Amalia Fuster que lo mejor para no asustarnos con la montaña es mirar al suelo. En la QH vamos a ver mucha montaña y lo mejor será hacerle frente con un entrenamiento específico pero sencillo. Los novatos no pueden poner excusas, con estos consejos subir el Marie Blanque se hará duro, pero podremos conseguirlo.

Aunque parezca increíble, nos han comentado varios cicloturistas que les han llamado “drogadictos” desde la ventanilla de un coche cuando iban tan tranquilos por la carretera disfrutando de su deporte favorito. Si eso le ha ocurrido a quien va con su barriguita tan feliz y para nada parece el ganador de un Tour, qué no les habrán dicho a los que sí se ganan la vida con esto.

Cualquier persona que practique deporte con regularidad sabe lo que es una lesión, y cualquier cicloturista lo que es una caída. Pero no a todos nos afecta por igual la llamada “mala suerte”, pues unos deportistas tienen más tendencia a lesionarse y a caerse que otros. Seguro que muchos de vosotros recordáis casos de algún que otro futbolista muy famoso que salía de una lesión para entrar en otra y se tiraba la temporada en blanco, para desesperación de los aficionados de su equipo. Pero también podemos recordar extensas vidas deportivas sin apenas una lesión. ¿Realmente es suerte? ¿Unos nacen con un organismo muy fuerte y otros con uno mucho más débil? ¿El destino elige a quién quiere hacer sufrir y a quién no? Es evidente que nuestra dotación genética tiene mucho que ver con la capacidad para tener una lesión y para recuperarse de ella, pero es sólo una parte. Nuestra mente, como en casi todo, también cuenta.