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  • La Huesera puso a cada uno en su lugar....
  • En la subida al Fito ya se libró el duelo entre lo...
  • El pelotón atravesando Ribadesella....
  • Rampas durísimas en medio de la niebla....

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PEREGRINACIÓN CICLOTURISTA

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PEREGRINACIÓN CICLOTURISTA

Ciclismo en Ruta nº 039

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1. Introducción

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Quizá no sea comparable a otras marchas de afamada dureza como nuestra vecina "Marmotte" o la Quebrantahuesos, pero la subida a los Lagos de Enol y Ercina es de esas pruebas que dejan huella indeleble en todo cicloturista que rete los inhumanos desniveles de la Huesera o el Mirador de la Reina. En esta ocasión, un total de 2.117 cicloturistas retaron al frío y al pertinaz orbayu en el trazado de 112 kilómetros propuestos por el Club Cicloturista Navastur, organizador de la cita.

Agradecimientos a Juan L. Arbesú
Mencionar los Lagos de Covadonga en el mundo del ciclismo es trasladarse a otra galaxia. Un lugar idílico en cuanto al paisaje y testigo de memorables gestas ciclistas en sus pendientes. ¿Quién no recuerda su bautismo en la Vuelta a España en el año 83, con victoria de Marino Lejarreta, que puso en dificultades al mismísimo Bernard Hinault, a la postre ganador de la carrera, o las exhibiciones de nuestro televisivo Pedro Delgado en los crueles desniveles de La Huesera? Estos son sólo ejemplos –mayúsculos, eso sí- de una subida que los participantes de la V Marcha Internacional Lagos de Covadonga nunca olvidarán y que Ciclismo en Ruta tuvo el gusto de sufrir en sus carnes.
Estamos en Cangas de Onís. Son las cinco de la tarde del viernes 18 de mayo. Centenares de personas de toda la geografía nacional e internacional peregrinan a recoger sus dorsales al Polideportivo Municipal de un municipio en el que se respira ciclismo de alcurnia en cada rincón. Desde la exposición de bicicletas de la casa Orbea a stands repletos de geles, barritas y bebidas isotónicas gratuitas para saciar el apetito y la sed cicloturista de los presentes. Reencuentro con viejos amigos y comentarios en la peña en torno a los desarrollos montados, los favoritos Santurde y Kintana (en esta ocasión su hambre de victoria les costó la expulsión) y la nefasta meteorología, que endureció más la marcha. El presidente del C.C.T. Navastur, Ángel Pruneda, rindió homenaje a un ciclista muy querido por todos, el oscense Fernando Escartín, que tomó la salida y acompañó al pelotón hasta Ribadesella. Un placer pedalear a su lado. El aroma de las grandes citas cicloturistas se respiraba en la atmósfera de la localidad canguesa. ¡Hasta los troncos de los árboles lucía publicidad! A descansar y a soñar con la Huesera y la apoteosis final en los Lagos. Sábado 19 de mayo. Amanece con un ligero orbayu, esa fina película de agua tan típica de Asturias, que conforme transcurrió la etapa apretó y mojó el asfalto para desdicha de todos. Con puntualidad británica, a las 9 de la mañana tiene lugar el corte de cintas a cargo de Escartín y el alcalde de la villa, Alfredo García. Por delante 112 km. con las ascensiones al Fito, Ortiguero, la bella playa de San Antolín y la subida final a los Lagos.

COMIENZAN LAS HOSTILIDADES
Salida frenética camino de Arriondas donde comenzaba el Fito en su vertiente más liviana. 9,3 kilómetros con un asfalto sublime que salva las rampas que, sin ser excesivas, seleccionan el grupo de actores principales. En la cima nueve unidades destacadas con Santurde, Kintana y el ovetense Óscar Bernardo Suárez (Puertas Videco), un buen escalador que subió los Lagos con 36-23 de desarrollo máximo y que estuvo acompañado por su madre Amadora Pilar, que también completó la prueba. Tras bajar el Fito, se produjo un triste episodio. Aprovechando un diálogo entre el organizador de la prueba, Ángel Pruneda, y el alférez de tráfico, Santurde, Kintana y alguno más adelantaron a los coches de organización. Pese al empeño de ésta de que se dejaran ir unos metros (en ningún momento hubo intención de neutralizar la prueba), volvieron a las andadas subiendo el Ortiguero, donde fueron expulsados con todas las de la ley.
Todo pendiente de los 13 km. de ascensión a Lagos. El ambiente en la curva a izquierdas de la Hospedería del Peregrino, ejemplar. Con la Virgen de Covadonga como testigo en su Cueva Santa, por momentos la mente de algunos se trasladó a los albores del siglo VIII cuando, ayudados por la patrona asturiana, la “Santina”, un grupo de heroicos guerreros comandados por el caudillo Don Pelayo escribieron una de las páginas más célebres de la Reconquista hispana. Desde entonces miles de peregrinos se acercan a rezarle y los cicloturistas hacen lo propio para poder coronar. Cientos de amigos y familiares de los corredores insuflan unos ánimos de gran valor. Empieza el infierno. Los dos primeros kilómetros discurren por una recta bajo una tupida vegetación con desniveles del 10%. Se llega al Mirador de los Canónigos, donde los rostros de todos reflejan un miedo reverencial. Aparece ante nuestros ojos la temida Huesera. Son 800 metros que imponen y subyugan. Un tramo inhumano con rampas de hasta el 17%, donde cada uno va como puede. Se llega al parking de Cañavales, en el que, lejos de decrecer el desnivel, nos aguarda el Mirador de la Reina, otro tramo aterrador con desnivel del 14% que te destroza. Un breve respiro en descenso y se afrontan los dos últimos kilómetros, donde hay algún muro del 13% antes de la apoteosis final en el paraje de Albuferrera, entre el Lago Enol y La Ercina.

TRIUNFO LOCAL
Lo de menos, el ganador, el asturiano de Infiesto, David Ovín , cuarto hace dos años, seguido de Alfredo Barro. Y es que los 1.627 cicloturistas que completaron el recorrido y algunos más que hizo la guerra por su cuenta vencieron su batalla particular. Pese a que en esta ocasión la meteorología nos fue esquiva, no todos los días se realiza una ascensión de la envergadura y la belleza de los Lagos de Covadonga. El descenso fue dantesco y gracias a la bondad del amigo Ángel Antonio García este cronista evitó el peligro de una bajada que, para muchos, fue un suplicio por el asfalto resbaladizo. Una suculenta comida, sorteo de materiales y la entrega de premios en el Polideportivo de Cangas fue el feliz epílogo de una prueba de singular belleza que cautivó a quienes estuvimos allí y que ya nos espera en 2008.

1. Introducción

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