ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Carlos De Andrés
Ya tenemos todos los escenarios. El mes pasado les presentábamos el Tour y en este número les ayudamos a conocer el Giro y la Vuelta de 2008. El Tour ha mejorado la primera semana, el Giro se mantiene en su estándar y la Vuelta se endurece a la vez que recupera el Angliru en busca de la audiencia soñada. En Italia tienen claro lo que es el Giro, una carrera hecha por y para ellos. No sueñan con grandes participaciones internacionales. La carrera se la juegan los italianos. Si además algún extranjero, llámese Schleck, Popovich o Quique Gutiérrez da un toque de color, pues mejor que mejor. Por eso le dan juego a sus sprinters, a sus aventureros y saben que sus Dolomitas y sus escaladores no fallan nunca. Este año han escogido Alpe di Pampeago y la Marmolada como finales en alto, pero eso no es muy importante. Tienen tantos que es imposible equivocarse. Esos sí, Angelo Zomegnan, director de la carrera, tenía una espina clavada, Plan de Corones. Un sitio espectacular, se lo aseguro. Una subida en plena pista de esquí que tuvieron que anular en 2006. Hicieron asfaltar un camino con un producto que les garantizaron aguantaría cuatro años a pesar de la dureza del clima. La manera de no fallar, una cronoescalada, eso no lo para ni una nevada.
La Vuelta a España es otra historia. Reconocidos los errores de 2007, se han esmerado en el nuevo recorrido. Recuperan un Angliru que nunca falla en expectación, buscan una llegada inédita en Fuentes de Invierno y enlazan puertos en los finales de La Rabassa, en Andorra, y Pla de Beret. No hay queja, se lo han currado. Pero aquí sí que importa la participación y que estén o no Contador o Valverde cambia muchas cosas. Porque ya vieron el año pasado que a la audiencia Menchov o Evans no le importan mucho. Todos nos han enseñado los escenarios y nos gustan. Ahora hay que ver el espectáculo que ofrecen y ahí influyen algunas variables que van desde las lesiones al dopaje pasando por las discusiones entre la UCI y las grandes vueltas. En este último apartado, la UCI ha dado una vuelta de tuerca más y ahora coacciona a los grandes organizadores con carreras en lugares curiosos como China o Rusia, que no dudo pueden aportar dinero, pero, ¿pueden aportar algo más? ¿Qué prestigio tendría para un corredor ganar una de esas carreras? ¿Servirían para mejorar sus contratos?
A mí me gusta la Vuelta a Alemania, pero no más que Romandía o Suiza. Me gustan porque me gusta el ciclismo, pero al gran público, al que ve igual ciclismo, fútbol, motos o Fórmula 1 hay que darle algo más y eso en nuestro deporte sólo se lo pueden dar carreras con tradición. El Poggio, el Foret d’Arenberg, el muro de Grammont, l’Alpe d’Huez, el Gavia o los Lagos de Covadonga son nombre míticos que cualquier aficionado sabe relacionar. Lo siento, pero no conozco ningún puerto en China o Rusia que me motive a no perderme una etapa. La UCI vuelve a equivocarse, sólo piensa en ingresar y eso puede ser pan para hoy y hambre para mañana. Yo abogo por la escisión y que gane el mejor.
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