Continental Denim Mario Cipollini Michael Ball Óscar Sevilla Rock Racing Tyler Hamilton  
ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos José Antonio Díaz
1. Introducción2. Más información
El pasado 15 de enero se concentraba en Malibú, California, un nuevo equipo ciclista de categoría Continental, el Rock Racing. Hasta aquí nada nuevo que señalar. Ahora bien, este equipo comienza a despertar interés cuando comprobamos sus peculiaridades. Entre ellas figuran tanto el ser el “capricho” (dicho sea en el mejor de los sentidos) de un millonario norteamericano un tanto excéntrico, Michael Ball, como acumular en sus filas un buen número de figuras sobre cuyo pasado más reciente ha planeado la sospecha –cuando no la certeza- de una excesiva cercanía al dopaje, si bien aquí cabe declamar la frase redentora que dice: arrepentidos quiere el señor.
Redondeando el círculo, señalaremos que la escuadra estadounidense se distingue por lucir una indumentaria pecualiar de puro recargada, y por haber resucitado de entre las sombras a varios ciclistas. ¿Hay quién de más? Pues que suene bien alto la música, porque éste es el Rock Racing. Un equipo Continental formado por diecisiete ciclistas, en el que militan, entre otros, el español Óscar Sevilla, los colombianos Santiago Botero y Víctor Hugo Peña, y los estadounidenses Tyler Hamilton y Fred Rodríguez. El superpublicitario Mario Cipollini, el hombre ‘gancho’ del equipo, a sus casi 41 años y tras tres temporadas alejado de la competición volvía a dar pedales sin duda acuciado por la necesidad de ganar dinero, no en vano el fisco de su país le reclama un millón de euros en impuestos atrasados… Este retorno fue breve, ya que las desavenencias con su nuevo jefe pusieron fin a la aventura a los dos meses de comenzar.
EL REY DEL DENIM
Apasionado del ciclismo desde su juventud, el patrón del Rock Racing fue un pistard de cierto prestigio al que una caída le impidió progresar en este deporte. Hijo de mexicana y americano, tuvo una juventud difícil. Vivió la dureza de la calle, vio morir a alguno de sus amigos e incluso (dicen) pasó por la cárcel. Por suerte, la vida le brindó una segunda oportunidad y, de acuerdo con el sueño americano, se convirtió en un duro hombre de negocios.
Fabricante de ropa vaquera, no tardó en convertirse en una suerte de ‘Rey del Denim’. Su franquicia textil ofrece una estética marcadamente motera y juvenil en la que lo mismo encuentras chaquetas vaqueras en cuya espalda luce una calavera flanqueada por dos alas (a unos 120 dólares), que jeans con coronita en el culo y diseño (je, je) de Victoria Beckham, a quien Ball terminó por despedir, dice que por insoportable…
Lo cierto es que la franquicia Rock Republic ha hecho de Ball un hombre muy rico, no en vano tan sólo en 2007 su empresa declaró unos beneficios cercanos a los 80 millones de euros.
Éste es el tipo (joven, guapote y, quizás, un poco notas, como podéis comprobar en YouTube, en un vídeo que nos muestra cómo arranca su Cadillac lanzándolo al tráfico como si fuese Steve MacQueen en Bullit) que hace tres años creó este equipo y ahora dice que se va a gastar en el mismo10 millones de euros de aquí a 2012, aspirando a que en un futuro no muy lejano el Rock Racing dispute el Tour.
“Go big, or go home”, “o haces las cosas a lo grande, o te vas a casa”. Ésa es la filosofía de Mike Ball. Un jefe que no duda en pagar buenos sueldos a sus corredores, pero que a cambio exige resultados rápidos. “Mis corredores deben rendir, de lo contrario les echo a la calle sin perdón”, dijo en enero a la prensa americana. Y así es. De hecho, el año pasado, mediada la temporada, le pegó un buen rapapolvo -con amenaza de despido- a uno de sus ciclistas, el californiano Rahsaan Bahati, a quien tras quedarse a un suspiro del triunfo en el Campeonato de los EE.UU. de Madison, la Tri-peaks Challenge y la Walterboro Cycling Classic, le dijo que le pagaba para ganar, no para hacer segundo o tercero. Lección aprendida, porque Bahati terminó la temporada con tres victorias en su haber, dado que se impuso en el Chevron Manhattan Beach Grand Prix, el CSC Invitational y la tercera etapa del Valley of the Sun Stage Race.
Víctima de esta filosofía del triunfo rápido a todo trance, Ball se libró a finales de 2007 de uno de sus corredores, Lucas Sebastián Haedo, y ha incluido en el contrato de sus ciclistas una cláusula que le permite despedirlos a voluntad, lo que hizo que Chris Horner no se decidiera finalmente a fichar por el Rock Racing.
SHOW Y PROBLEMAS
Será el calendario americano quien centre gran parte de las aspiraciones del equipo estadounidense en 2008, después de que su patrón comprendiera que esto del gran ciclismo no es “llegar y besar al santo”. El Amgen Tour of California fue su primera carrera del año, allá por el mes de febrero. Allí se presentó el equipo formado Mario Cipollini, Santiago Botero, Michael Creed, Tyler Hamilton, Doug Ollerenshaw, Victor Hugo Peña, Freddie Rodríguez y Óscar Sevilla. Y allí salieron a la luz los primeros imponderables, porque los organizadores impidieron tomaran la salida a Tyler Hamilton (que, recordemos, ya cumplió dos años de suspensión por homotransfusión sanguínea), Óscar Sevilla y Santiago Botero. La decisión de apartar a estos tres ciclistas de la carrera fue adoptada por Andrew Messick, el director de AEG, la entidad organizadora de la prueba, que, según explicó, se había comprometido con la Unión Ciclista Internacional a continuar la lucha contra el dopaje y a no permitir la participación de corredores y equipos que hubiesen estado involucrados en escándalos de esta índole, si bien, y en honor a la verdad, cabe señalar que cada uno de los tres ciclistas habían recibido el respectivo visto bueno de sus federaciones nacionales, que confirmaron que en el presente no estaban siendo sometidos a investigación alguna y por lo tanto estaban libres y limpios para correr.
En un primer momento, Mike Ball se planteó la posibilidad de organizar una huelga de piernas caídas, pero finalmente Cipollini le convenció de que no enredara más las cosas y lo dejara estar. Curiosamente, los organizadores sí permitieron tomar la salida al Astana, equipo que no ha sido invitado ni por el Tour ni por el Giro por los casos de dopaje que protagonizaron cuatro de sus corredores durante el año 2007. Ni corto ni perezoso, Ball ordenó confeccionar un nuevo maillot para que su equipo lo luciese en carrera. Así, a la calavera habitual sobre fondo verde, se le unió un crucifijo con espinas en señal de protesta… Luego, se encargó de decir lo que opinaba sobre el asunto: “estoy en posición de darles una segunda oportunidad a mis chicos. Hayan o no cometido errores. Ellos están dispuestos a seguir adelante y yo les voy a dar esa oportunidad. La reciente exclusión del Astana del Tour de Francia es el ejemplo perfecto de los errores que se están cometiendo en el deporte de más alto nivel -continuó diciendo-. El hecho de que la Vuelta a California aceptara al Astana me parece estupendo. Bravo por ellos. Porque eres inocente hasta que alguien demuestra lo contrario. Pero no se puede condenar alegremente a alguien, equipo o persona, que en el pasado estuvo bajo sospecha. Ha llegado la hora de cambiar este deporte. El pasado es el pasado. Si se necesita una amnistía, concedámosla. Basta ya de cavar sepulturas. Este deporte se morirá si seguimos así. Los patrocinadores están pagando la fianza para sacarle del apuro, pero si las cosas siguen así, en estas condiciones, no habrá más remedio que marcharse. No se pueden hacer negocios sin sentido. Si mis chicos no pueden correr, les seguiré pagando para que vayan a la ciudad a decirles a los niños que hay mejores cosas que hacer que meterse en bandas o tomar drogas”.
Quizás por eso, buscando tanto marcar diferencias como generar una buena campaña de marketing, Ball anunció entonces la creación de una suerte de división filantrópica de Rock Republic llamada “Rock the Cure”, que dispondrá del 1% de los beneficios que genere una nueva línea de productos creados especialmente para la ocasión. Con ellos, Ball pretende poner en pie programas extra-escolares y ayudar a niños de familia desfavorecidas.
EL ATAQUE, LA MEJOR DEFENSA
Buscando evitar una nueva ocasión de conflicto, Rock Racing anunció luego su colaboración con Scott Analytics Incorporated para llevar a cabo una campaña antidopaje. A tal fin, llevarán a cabo un proyecto denominado Athlete Passport Program que asegure que sus ciclistas cumplen las regulaciones antidopaje mediante el uso de marcadores monitorizados en sangre y orina. “Rock Racing se enorgullece de asociarse con Scott Analytics en nuestro esfuerzo conjunto para mejorar este deporte -dijo Michael Ball-. El Athlete Passport Program quiere asegurar la integridad de nuestro equipo y reforzar nuestra posición de tal modo que todos nuestros corredores puedan ser aptos para correr”. Con un campo de acción similar al del Pasaporte Biológico de la UCI, el Athlete Passport Program consiste, aproximadamente, en doce tomas sanguíneas por ciclista y año, con monitorización de marcadores de posible doping sanguíneo, y aproximadamente cuatro colecciones de orina y suero por ciclista y año, que verificarán marcadores biológicos indicativos de dopaje por anabolizantes u hormonas.
| Presidente | Michael Ball |
| Director deportivo | Mariano Friedick |
| Asistente del director | Haldane Morris |
| Rahsaan Bahati | |
| Santiago Botero | |
| Austin Carroll | |
| David Clinger | |
| Michael Creed | |
| Brock Curry | |
| Peter Dawson | |
| Cesar Grajales | |
| Tyler Hamilton | |
| Sergio Hernandez | |
| Kevin Klein | |
| Kayle Leogrande | |
| Sterling Magnell | |
| Rudolph Napolitano | |
| Doug Ollerenshaw | |
| Victor Hugo Peña | |
| Fred Rodriguez | |
| Óscar Sevilla | |
| Adam Switters | |
| Justin Williams | |
| Jeremiah Wiscovitch |
| Lana Atchley | |
| Priscilla Calderon | |
| Ashley Dymond | |
| Courtney Hammond | |
| Rachel Herring | |
| Ginger Hsieh | |
| Cynthia Lou | |
| Gabe Alva | |
| Danny Finneran | |
| Ian Moir | |
| Iggy Silva |
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