
La genial película de Montxo Armendáriz nos narraba en 1996 las andanzas de Javi, un niño de unos nueve años, que lleva a su amigo Carlos hasta un viejo caserón deshabitado en las afueras de la ciudad. El misterio que lo rodea es el inicio de una búsqueda, de un aprendizaje que muestra, a través de la mirada del protagonista, el miedo y la fascinación hacia lo desconocido. También nosotros, en nuestra ya lejana infancia, desentrañamos en el País del Bidasoa nuestros propios “secretos del

Coordina: APM
La provincia de Granada se ha convertido por derecho propio en una mina sin fin para los locos de las cumbres. Es como un hipermercado siempre repleto de todo tipo de géneros al que acuden sus fieles clientes en época de rebajas. En esta ocasión nuestro supermercado particular es la patria chica de Boabdil, donde ya conocemos infinidad de subidas para todos los gustos; empezando por las múltiples posibilidades de ascenso al Veleta, el gran atracón que posibilitan la

UNA CARTA DE PRESENTACIÓN DIFERENTE
La verdadera fuerza de Asturias es su paisaje, su naturaleza, sus bosques, su fauna... ellos son el arte vivo de la tierra astur. Su imagen turística apela al calificativo de paraíso natural como una carta de presentación que para muchos se plasma en el mar o en los imponentes macizos calcáreos del oriente del territorio. Sin embargo, como todos los paraísos, el Principado esconde también esos lugares diferentes, recónditos, donde todo está aún

DE MOLINOS, BOCINAS Y DAMAS
El monte Oiz posee una silueta fácilmente identificable incluso desde la lejanía, silueta que se ve acentuada por las antenas que se alzan sobre su cumbre y por la espectacular hilera de molinos eólicos que recorre su alargada crestería: tal parece como si con sus aspas quisieran acariciar las barbas nubosas del, a menudo encapotado, cielo vizcaíno. Si tenemos el privilegio de alcanzar su cumbre en día despejado -algo no muy frecuente-, su ubicación y su

Si hay una tarea sencilla para los “cazapuertos” de este país, ésta es la de encontrar temporada tras temporada nuevos tesoros que añadir a su particular colección. En España, sin ir más lejos, las maravillas en forma de puerto de montaña no tienen fin. Algunos llevamos más de 30 años “en busca del puerto perdido” y nuestra ambición crece día a día: siempre hay más…y más…y más. Son cientos, miles, quizás hasta decenas de miles, que garantizan, si nada se nos tuerce en la vida, nuestra felicidad

UN RÍO SOMBRÍO
Este parece ser el significado del topónimo que da nombre al curso de agua que nace en las montañas de la Sierra del Cadí. Quizás tal denominación (Llobregat = lóbrego) haga referencia a la falta de insolación que en ese primer tramo fluvial impide ver el fondo, encajonado como discurre por entre los angostos valles de abrupto relieve y áspera belleza del Alt Berguedà. La actividad agropecuaria y la de los pelaires (tejedores de lana) del condado medieval de Berga dio

El Sistema Ibérico se extiende por el interior de la Península en dirección noroeste-sureste separando la meseta de la depresión del Ebro a lo largo de más de 500 km., desde su origen en el corredor de La Bureba, en Burgos, hasta alcanzar las aguas del Mediterráneo. Por sus cumbres discurre la línea divisoria de aguas entre la cuenca del río Ebro y la del Duero, pero también las del Tajo, el Guadiana, el Júcar y el Turia. Todo él está constituido por una serie de sierras, macizos y depresiones

Hemos podido leer en diversos medios de comunicación que la montaña que deberán superar los ciclistas este año no es lo suficientemente exigente y, como consecuencia, que es muy posible que la Vuelta no se decida en esta ocasión en las rampas de los 42 puertos puntuables. Pero, como siempre, serán los propios contendientes quienes se encarguen de dar o quitar razones. Lo que sí parece claro es que, si alguna importancia en el resultado final han de tener las rampas de todas esas ascensiones,

Gipuzkoa es la provincia más diminuta de todo el Estado: en el vértice del Golfo de Bizkaia, sus apenas 2.000 km_ se nos muestran subdivididos por el curso de sus seis ríos principales (Bidasoa, Oiartzun, Urumea, Oria, Urola y Deba), que se memorizaban de corrido hace no tantos años en la escuela. Su capital, San Sebastián -que allí llaman Donostia y donostiarras a sus habitantes-, atrajo en el siglo XIX a la reina María Cristina, quien, enamorada de la bahía de La Concha, trasladó allí su

ROCAS… AGUA… TIEMPO
“Primero llegó el granito, luego el agua y después, sin prisa, el tiempo”. Con estas bellas palabras describe Víctor M. Casas uno de los más espectaculares paisajes que se pueden recorrer en el suelo hispano y que aún no ha logrado la consideración que merece por su grandeza. En el lenguaje popular de la comarca siempre se llamó a esta zona del Duero “las arribas” y a los enormes peñascos cortados de las gigantescas rocas graníticas que forman el encajonamiento