COLOSOS EN EL OLVIDOOcurrió el 11 de julio de 1905. Aquella fue la fecha en la que el Tour afrontó su primera etapa montañosa, haciendo que el ciclismo de competición descubriera las rutas que miran al cielo e iniciando, de paso, una competición no declarada por buscar el “cuanto peor, mejor” y “el más difícil todavía”, que hará que, muchos años después, en 1990, el Giro tenga su Mortirolo y en el 98 la Vuelta aterrorice a sus ciclistas con ese moderno coco llamado Angliru…