La semana del puente del primero de mayo, Tenerife recibió decenas de cicloturistas deseosos de disfrutar de unos días de deporte. De todas formas, esta prueba ofrece mucho más que bicicleta, ya que permite disfrutar de las bondades del clima canario y de las numerosas opciones que brinda la isla. Además, la mayoría de aficionados que acudieron al archipiélago lo hicieron acompañados de sus familias, por lo que también hubo tiempo para el ocio y el relax.
La Vuelta a Tenerife estuvo
En Palermo arrancó el primer Giro excluido del ProTour. Antes, París-Niza, Tirreno, San Remo, Roubaix, Flecha y Lieja lo hicieron en condiciones similares, pero con su prestigio intacto. Sin embargo, desde la UCI se anuncian cambios en las dimensiones del ciclismo, cuyas fronteras europeas parecen insuficientes. Las economías emergentes de China o Rusia solicitan presencia en el circo ciclista. Sin el prestigio de las citas de toda la vida, el dinero se sitúa como gran anzuelo. Al tiempo
Fue en 1931. Para entonces el Tour ya era casi un mito y la Vuelta todavía no existía. Por aquellos tiempos los ciclistas españoles ya habían ganado una etapa en la ronda francesa por mediación de Salvador Cardona, en 1929, pero desconocían las mieles del triunfo en el Giro. Una omisión que comenzó su camino para quedar subsanada cuando Ricardo Montero y Mariano Cañardo tomaron la salida en la decimonovena edición de la “corsa rosa”, la primera en la que se simbolizó la figura de su líder

Al igual que hiciera Francis Pelissier en la primera edición de la Vuelta al País Vasco, la de 1924, también Alberto Contador ganó en “prima donna” en 2008, es decir: imponiéndose en la primera etapa y manteniendo el jersey de líder hasta el final. Con un par y, dicho sea con el mayor de los respetos hacia sus rivales, sin que nadie osase hacerle sombra. Claro está que en 1924 Pelissier le metió casi quince minutos al segundo clasificado, su hermano Henri, y poco más de veintidós a Teodoro
Ya tenemos todos los escenarios. El mes pasado les presentábamos el Tour y en este número les ayudamos a conocer el Giro y la Vuelta de 2008. El Tour ha mejorado la primera semana, el Giro se mantiene en su estándar y la Vuelta se endurece a la vez que recupera el Angliru en busca de la audiencia soñada. En Italia tienen claro lo que es el Giro, una carrera hecha por y para ellos. No sueñan con grandes participaciones internacionales. La carrera se la juegan los italianos. Si además algún
Hace unos días me preguntaban unos lectores porqué nuestra revista había salido a la calle justo después de la Vuelta a España y no se había retrasado para esperar al Mundial. La respuesta es sencilla. Por un lado, la categoría de una carrera como la Vuelta –no olvidemos que es la más importante de nuestro país y una de las más prestigiosas del mundo- justificaba ya de por sí el ser los primeros en ofreceros toda la información al respecto. Por otro lado, como bien sabéis, pese a que

Pero, ¿qué hizo Menchov para ganar la Vuelta?. Sobre el papel, bien poco. En la práctica, un ejercicio de temple y señorío, a partes iguales. Le tocó lidiar con viejos fantasmas y salió airoso. Pese a lo descompensado del recorrido, con todo el atractivo concentrado en el primer tercio de carrera, el ruso, quien en septiembre siempre aprueba la selectividad del Tour, estuvo a la altura en las dos únicas jornadas que podían ponerle en entredicho. Tanto en Mijares como en Abantos, Menchov

Por empezar desde el principio, señalaremos que a priori ésta era una guerra abierta en la que partían en “pole position” los hombres que yendo declaradamente a por el amarillo del Tour de Francia, salieron trasquilados ante la inesperada eclosión de Alberto Contador. Hablamos, como no, y muy especialmente, de Cadel Evans -aunque el australiano dijese que no venía a disputar-, de Denis Menchov -ganador en 2005 por la descalificación de Roberto Heras- y el pundonoroso Carlos Sastre.
Los

Hemos podido leer en diversos medios de comunicación que la montaña que deberán superar los ciclistas este año no es lo suficientemente exigente y, como consecuencia, que es muy posible que la Vuelta no se decida en esta ocasión en las rampas de los 42 puertos puntuables. Pero, como siempre, serán los propios contendientes quienes se encarguen de dar o quitar razones. Lo que sí parece claro es que, si alguna importancia en el resultado final han de tener las rampas de todas esas ascensiones,

Si repasamos el extenso cuadro de honor de la Vuelta, con raíces allá en 1935, vemos que sólo ocho ciclistas han logrado repetir éxito. Ello no va en demérito de un cuidado elenco de ganadores que incluye lo mejor de cada época. A saber: Loroño, Stablinski, Altig, Anquetil, Janssen, Gimondi, Merckx, Ocaña, Zoetemelk, Herrera, Kelly, Jalabert y Ullrich, entre otros muchos. Sin embargo, se hecha de menos a hombres récord como Lance Armstrong, con siete victorias en el Tour, o Alfredo Binda y